La llegada de Mía
Todo el proceso de convertir a
Tyler en padre conllevó muchas cosas que pasaron por mi cabeza: ¿estaré
preparado para educar otro chiquillo? Con toda la dedicación que le tengo a
Tyler, ¿podré hacer lo mismo con otro?, ¿Tyler se sentirá desplazado? Y si no
me quedo con el otro chiquillo, ¿a quién se lo doy?, ¿Lo tratarán bien ¿estará
en buenas manos? Son las preguntas que puedo recordar, pero el punto es que
empecé a asustarme.
Habían pasado ya 6 años en los
que Tyler había llegado a mi vida, el primer veterinario que me lo trató cuando
tenia casi 3 meses me dijo, “vas a ser muy feliz con tu perro, se ve que es muy
equilibrado” y la verdad ha sido así, pero los comienzos de no fueron fáciles.
Era normal que siendo cachorro pasara por un proceso de adaptación de ambos, él
a su nuevo hogar y limitaciones y yo a tener una criaturita que debía ser bien
portada para que el disfrute fuera pleno. Nunca me consideré una persona de
mucha paciencia, generalmente la pierdo fácilmente, pero con Tyler aprendí a
tenerla y no perderla, siento que eso ha sido la clave para el éxito de nuestra
relación. Recuerdo los momentos en que no podía esperar llegar a casa para
verlo luego de una jornada de trabajo ardua, y al llegar me daba cuenta que
había hecho alguna travesura, no muy graves gracias a Dios, pero todas
relacionadas con sus necesidades fisiológicas, lo que hacía que primero tuviera
que regañarlo y castigarlo y adicionalmente tener que limpiar el desastre. Era
así que, para lograr los objetivos, tenia que hacer de tripas corazón y
postergar mis momentos de disfrute con él. No pasó mucho para que Tyler fuese
todo un niño bien portado recibido en todos lados por su buen comportamiento.
Ahora bien, todo esto lo hice
de manera espontánea e investigando de vez en cuando en internet, sin ninguna
técnica específica y obviamente una gran parte del temperamento de Tyler fue lo
que más ayudó. Mi pregunta más importante era ¿podrá ser el próximo cachorro
que tenga igual a Tyler? El tiempo para recibir al nuevo cachorro se acercaba y
debía tener claro que hacer con ella.
Primero que nada debía buscar
un nombre. Como el nombre de Tyler vino de alguna forma inspirado por Steven
Tyler (Aerosmith) me dije bueno debe haber algún nombre de sus hijas que pueda
darle a mi pequeña, es así como averigüé y salieron estas opciones: Chelsea,
Heather, Mía y Liv y otras opciones como Hope.; para no dejarlo solo a mi
elección decidí llevarlo a decisión popular y los postee en Facebook, entre mis
amigos. Las respuestas no se hicieron esperar. La ganadora fue MIA por más del
45% mientras que Hope quedó en segundo lugar con un 37%: es así como nació el
nombre de MIA.
| MIA recién nacida... |
Luego de esa mirada me di
cuenta que era imposible estar sin ella, ahora estaba claro que debía
comprometerme aún mas para no solo ella se adaptara a mi vida sino que también
Tyler pudiera adaptarse a ella.
Sea lo que sea lo más
importante es que mi familia creció ¡Y nuestra manada ya tenía su mejor tercio!

Comentarios
Publicar un comentario